A los pocos días de comenzar la guerra, la Universidad Nicolás de Cusa en Roma, destinó un millón de euros para enviar material a Ucrania y a habilitar su sede para la acogida. Invirtió otro millón en 300 becas de estudio para ucranianos que quieran continuar o comenzar la universidad. Las donaciones siguen abiertas en su página web.
Para la acogida han contado con la ayuda de la Basílica de Santa Sofía en Roma. Es el lugar de referencia para los católicos ucranianos en la ciudad, está muy cerca del campus y ellos les derivan las personas de las que no pueden hacerse cargo.