El Papa León XIV recuerda que la vida monástica no puede reducirse a un aislamiento del mundo. En su discurso a comunidades benedictinas en Italia, el Pontífice subraya que la vocación contemplativa es un camino que forma corazones capaces de amar como Cristo y de interceder por las alegrías, dolores y esperanzas de todas las personas, incluso desde el silencio del monasterio.